Casi 8 meses al otro lado del mundo…viviendo instantes, momentos mágicos que repetir constantemente. Mi vida se va haciendo hueco en esta tierra, una tierra que no es mía, pero que a veces siento como propia, por cómo me siento, por lo que aprendo, por lo que anhelo, por lo que me hace vibrar y que me hace revivir una y otra vez. Cumpliendo un sueño muy buscado, y muy deseado…que llegó en el mejor de los momentos.
Me siento a veces parte de un mundo que no entiendo allí, y que quizá aquí su entendimiento es mucho más sencillo, sus pensamientos, su manera de ver la vida, de lucha, de conseguir esa libertad…cuanto aprender de un país y de una cultura tan igual y tan diferente a la vez. Quizá es eso, lo que hace que este país sea algo mágico…
Llevo una mochila siempre conmigo, cargada de momentos mágicos que voy compartiendo con la gente que se cruza en mi camino, cada uno o una con una historia de vida, un camino ya recorrido o por recorrer, unas experiencias únicas y mil momentos compartidos de risas, confidencias, secretos…y que me siento feliz de formar parte de esto. De poder conocer a gente excepcional que hace que cambie tu visión del mundo, de las cosas, aportando conocimientos y sabiduría en cada paso.
A pesar de la distancia física, en realidad no la siento, ya que la distancia misma la ponemos nosotros. Da igual donde estés…porque no toda distancia es ausencia, ni todo silencio olvido. Es increíble poder compartir esos momentos de felicidad y de ilusión, y de enseñar en cierta manera, que cuando deseas algo con fuerza, realmente se acaba cumpliendo, sólo debes confiar en eso y en ti.
En este tiempo, sé que he ido cambiando… he ido construyéndome un poco más como persona, sabiendo que es lo que quiero, y descartando aquello que no quiero llegar a ser. Aquí estoy teniendo la suficiente fuerza de encontrarme a mí misma, de mirarme y verme por dentro… de sentir y de encontrar esa felicidad anhelada por muchos.
Este es uno de los primeros capítulos de una historia para mi inolvidable, “mi historia inolvidable” donde las emociones, las vivencias, las experiencias van haciendo mella en mi…y cada vez más hondo.
Me gusta la intensidad de mi nueva vida, donde los sentimientos están constantemente a flor de piel, donde todo se magnifica de una manera asombrosa en cuestión de minutos, donde los momentos de risas se convierten en cómplices de nuestra propia vida…todo eso para dar paso a momentos inolvidables y que se guardarán siempre en nuestro recuerdo.
No me canso de llevar esa mochila siempre conmigo, a mi gente de allí y a mi gente de aquí…y qué al final es lo que construye mi propia esencia, mi propio ser…esos pedacitos de los demás.
Sigo buscando incesantemente mi lugar en el mundo, un lugar que me permita soñar y sonreír cada día… de momento estoy feliz de estar aquí! Siempre pensando y buscando nuevos lugares que descubrir y conocer…pero cómo todo lo bueno en la vida…a sorbitos pequeños.
Desde aquí o desde allí…
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