Un
sabor agridulce me empapa, feliz y nostálgica a la vez. Cómo sentir esta doble
sensación, cómo envolver esta felicidad como si de un recuerdo se tratase.
Mi
puzzle se deshace y se rehace a la vez, con nuevas piezas, nuevos horizontes,
nuevos caminos...una nueva vida.
Emociones
que llegan, me abrasan y me calman a la vez, sentimiento de pertenencia y de
lejanía, pensamientos de tristeza y alegría…mi alma coge altura…mi sueño está
por llegar…
Me
siento dividida por esa felicidad y esa nostalgia, ese momento tan buscado, tan
deseado de coger la suficiente fuerza para alzar el vuelo, para llegar donde
hasta ahora no había podido alcanzar, para buscar ese rincón del mundo que
tanto he soñado….
La
cuenta atrás comienza…mil emociones que debo ir procesando…y todavía no sé bien
cómo hacerlo. Siento que una gran parte de mí, se queda aquí, no puedo llevármela
porque está anclada a esta tierra, a esta que es mi gente, a ti, a vosotros…
Mis ojos se encharcan en lágrimas, mi alma se va
repartiendo por cada rinconcito y mi corazón late con fuerza sabiendo que parte
de él debe quedarse aquí, para que no se me olvide, para que se me extrañe…y
para saber yo, que debo volver a recoger esa mitad.