martes, 8 de abril de 2025

A mi yo del pasado

Querida yo,

sí, aprendimos a bailar bajo la lluvia,
aunque al principio permaneciéramos quietas, mirando el cielo,
como si aguardáramos una señal,
como si mojarnos fuera un error
y no un acto de valentía.

Sí, por fin nos miramos al espejo con ternura,
aprendimos a vernos sin temor,
a sostener nuestra mirada sin pedir disculpas,
a no postergar la felicidad,
porque la eternidad no cabe envuelta en el silencio

Descubrimos que el cariño no se ruega
y que la ausencia también es una respuesta.
Nos liberamos del miedo, y aprendimos a vivir sin filtros,
a reír a carcajadas para llenarnos el alma,
porque así es la vida, en su forma más genuina.

Y aprendimos que los sueños se cumplen,
claro que se cumplen, solo hay que confiar en ellos y en nosotras

Gracias por creer en mí,
por confiar en que al final del viaje,
nos convertiremos en lo que alguna vez soñamos.

Y sí, querida yo,
todo, absolutamente todo, valió la pena.
Con amor, tu yo del futuro.

domingo, 6 de abril de 2025

A mi yo del futuro

 

Querida yo, te hablo desde un rincón aún desconocido,
desde una vida que aguarda con ansias su llegada,
desde una piel que ha ido cambiando, aunque sigue siendo la misma,
cargada de memorias y huellas de los áños repetidos

Te pregunto, ¿aprendimos a danzar bajo la lluvia,
sin miedo a que el agua nos empapara el alma?
¿Nos miramos al espejo y nos sonreímos,
sin juicios, ni etiquetas, solo amor?

¿Nos transformamos en el eco de nuestros sueños,
o seguimos atrapadas en un mañana que nunca llega?
Como si tuviéramos la eternidad guardada en el bolsillo,
y el futuro no tuviera prisa.

Hoy, aquí, en este suspiro suspendido,
entre lo que soy y lo que seré,
te prometo que seguiré buscando, aunque me pierda,
seguiré cayendo, pero esta vez me levantaré sin miedo.

El amor propio no será un lujo, sino un hábito,
y no callaré lo que mi corazón grita.
No correré tras lo que no me llama,
y abrazaré mis sombras con la misma ternura
que busco la luz.

Si alguna vez, al leerme, olvidas lo que fuimos,
recuérdame que me prometí no rendirme,
que un día creí en lo que ahora somos,
que soñé con cada paso que hoy das.

Si alguna vez dudas de ti, vuelve a leer estas palabras
y recuerda que hubo una versión de mí
que creyó en nosotras, que confió
en que todo tendría sentido.

Con amor, soy yo,
la que vivió en el pasado,
pero que siempre estuvo ahí,
esperando que llegara el hoy.