domingo, 15 de enero de 2012

Mi lugar en el mundo


La cabeza se me llena de pensamientos, emociones ,sentimientos, vivencias, sueños...me desbordan y no puedo controlarlos por más que lo intento.
A veces camino con rumbo fijo, otras me siento perdida en un bosque donde los altos robles no me dejan divisar más allá del horizonte.
Busco incesantemente mi lugar en el mundo, ese huequecito que me toca ocupar, aquí, allí, donde sea, donde me encuentre en paz conmigo misma, donde si grito mi voz llegue al firmamento junto a las estrellas, donde reine el silencio y la tranquilidad, donde pueda hacer lo que quiera sin pensar que estarán pensando los demás de mi, para expresarme tal y como soy, para ser yo misma sin que me juzguen, para cumplir mis sueños, mis metas...para vivir y ser feliz.
Y sigo buscando, más aquí, más allí, de repente suena una melodía, una canción conocida que me embriaga de emoción como el primer día y me ayuda a descubrir un poquito más mi huequecito en el mundo. El transcurrir del tiempo me gusta porque sé que con los años, me siento más fuerte, más libre, capaz de lograr mis deseos y sueños y capaz de tener la justa sabiduría para no dejarlos escapar.
En la búsqueda de mi lugar en el mundo, acaban etapas para empezar nuevas, siempre buenas y enriquecedoras, compartiendo esas pequeñas cosas con la gente que está a nuestro alrededor, personas que llevan años a nuestro lado y otras que conocemos en el camino y que nos hacen sentir bien por su pura presencia. Esas personas quizá se queden a nuestro lado de por vida, quizá escojan otro camino, pero habremos tenido el placer de compartir pequeños momentos.
Cada persona es diferente, por eso se hace tan especial e interesante poder compartir pequeños trocitos de nosotros, porque cada uno somos pedacitos de los demás, siempre hay pequeños rinconcitos en nuestro corazón para acoger a nuevos invitados en nuestra vida.
Cada uno somos la pura esencia de lo que tenemos, de lo que sentimos, de como vivimos, de como aprendemos y de como queremos.
Nos damos cuenta que el camino a la madurez es difícil, nos agobia tan sólo pensarlo, sin embargo algo de nosotros se alegra, de haber crecido, haber aprendido, haber conocido, haber amado...porque todos los momentos son especiales, se aprende de cada uno de ellos.
Algunos han encontrado ese lugar que tienen que ocupar, otros seguimos buscando nuestro huequecito, disfrutando al máximo de todo lo que nos sucede, las palabras, las emociones, las personas...seguiré con firmeza las señales de mi destino, allá donde me lleven depositaré mi alma y mi corazón.

viernes, 6 de enero de 2012

Dejándome llevar...

Paseando por la calle, a mi derecha el mar y yo, dejándome llevar por su olor, su sonido, su fragancia, su presencia.... en mis oídos escuchando a Ludovico, su música, su piano...llenándome de vida y de magia por dentro. Impresionante!
Dejándome llevar por mis pies, por mi cabeza, por mi alma... momento de sentimiento, miles de sensaciones de todo tipo recorren mi cuerpo, estoy perdida en mi propia ciudad…esa sensación a veces es buena y otras encierra mi propia libertad, mi alma, mi esencia.
Me gustaría escapar de aquí, pero a la vez me agrada la sensación de mirar al horizonte y sólo encontrar un mar inmenso, e imaginarme donde estará su final…hay tanto que recorrer todavía, y tantos tantos sueños que cumplir, volver a América Latina, conocer India…y lo mejor, que queda todo el tiempo del mundo para hacerlo, para vivir esa magia que llaman felicidad, para compartir con la gente que quieres cada momento, y para que cada día se vaya llenado la mochila de la vida, de experiencias, recuerdos, imágenes, de los pedacitos de las personas que llevas en tu corazón cada día, de crecimiento, de superación, de libertad…
Mi cuerpo está aquí, pero mi mente y mi alma están volando, esperando coger la fuerza suficiente para tocar las nubes y el cielo, y seguir volando hacia los sueños.
Mientras tanto, esperaré mirando al mar sonriendo y soñaré!


martes, 3 de enero de 2012

Paseo por Madrid!


Cómo echo de menos poder pasear por sus calles, por sus avenidas congestionadas de gente que va acelerada de un sitio para otro, sin pararse ni un solo instante para disfrutar del espacio que les rodea.
Cómo extraño esas mañanas de domingo en El Retiro, con un libro bajo un árbol en el césped y poder contemplar a los pájaros, a la gran cantidad de familias y niños que juegan alrededor, el sonido de un magnífico grupo de percusión que ameniza el tiempo de reflexión, el poder perderse por un instante del mundo y sólo encontrarse a una misma con sus pensamientos, sentimientos y emociones.
Sentarse en un banco y observar la gran cantidad de gente que pasea, juega, corre… e imaginarse por un momento, cómo son sus vidas, quiénes son, de donde vienen…
Encontrar un sitio tranquilo, donde dejar la mente en blanco y qué sea tu propia alma la que te hable, la que te escuche, la que te sane… que responda a todas esas preguntas que se le hacen constantemente, preguntas que necesitamos que sean respondidas, pero no encontramos la manera de darles respuesta, porque intervienen muchos factores ajenos a nosotros mismos.
Echo de menos el anonimato de esta gran ciudad, nadie te conoce, y puedes ser tu misma siempre y en cada momento, da igual cómo vayas vestida, peinada, maquillada, todo vale.  Todo el mundo exprime su propia esencia y la exterioriza como más le gusta.
Existen espacios que puedes compartir con tu gente, y otros donde sólo necesitas estar sola para escuchar lo que tu mente y tu corazón quieren mostrarte.
El placer de querer ir al teatro, y no saber qué obra escoger, de las tantas que están en cartel, o ir al cine y no saber si verlo en versión original o traducida.  Poder tomarte un café en el “Café Comercial” y esperar a qué algún escritor, periodista o “famoso” pase por tu lado.
Hasta que la vida me brinde la oportunidad de volver, disfrutaré de los viajes relámpago para poder ver a esas magníficas personas que una vez conocí allí y a las que siempre llevo guardadas en mi mochila.

domingo, 1 de enero de 2012

Elegía de un sueño


"Yo quisiera tener para siempre húmeda el alma,
enjuagarme en el llanto caliente de la compasión,
enfadarme nerviosa y airada con todo lo externo
y luchar desde dentro hasta fuera sin faltarme el valor.
Y quisiera gritarle a este mundo tan enloquecido,
y pegar a la gente ignorante siempre con mi voz,
arrancar de la vida del otro tanta indiferencia,
conseguir que lo ajeno absorba mi rabia interior.
Ruego siempre que el alma me llene, los ojos de lágrimas,
mientras dure la vida en mi cuerpo y en mis sueños el mar,
que no muera mi sangre violenta,
que no muera el fulgor de mis ojos,
que no callen mis labios nerviosos....jamás.
Machacar día a día con mis manos tanta injusticia, destrozar con orgullo las cosas contrarias, enterrar en la tierra olvidada los males comunes, y sangrar mi sudor en la lucha, aunque no logre más que un inmenso dolor. Más quisiera dolerme por siempre y sentir lo que siento, y luchar aún cayendo y sin miedo, volverlo a intentar."

Peter Pan

¿Cúal será el secreto de la eterna infancia? Como dice Paco Bello, no me quiero acostar sin saber las maneras que hay de ser hombre sin dejar de ser niño a la vez.
Cuando crecemos, todo se complica, tenemos más responsabilidades, menos tiempo para disfrutar de cada día,sin tiempo para ver la vida pasar, nos agobiamos por cualquier cosa y solemos entrar en esa horrible monotonía que a todos nos asusta cuando llega, porque pensamos que la vida que nos depara será siempre igual, sin darnos cuenta que somos nosotros mismos los que construimos nuestro día a día.
Nuestra vida será como cada uno se encargue de construirla, a imagen y semejanza de nuestros propios deseos internos.
Es ley de vida crecer, porque todavía no se ha inventado la fórmula poderosa de la eterna infancia, es ley de vida hacer mayor, pero si nos ponemos a pensar cada uno de nosotros tenemos un Peter Pan en nuestro interior. Ese deseo de no crecer y de disfrutar de la vida, la eterna inocencia, sin maldades, la ilusión de que todo puede ser posible....es decir, ver la vida desde los ojos de un niño.
Yo pensándolo bien, en mi otra vida seré Peter Pan, libre para volar y vivir en un mundo donde sólo existe la ilusión, los sueños, la diversión y la eterna felicidad....

Nuestro sendero....nuestra vida


          

La vida es un aprendizaje continuo, vamos descubriendo cosas a lo largo de nuestro camino.

Descubrimos que el mundo puede ser gris, pero que el color lo pintas tú y tus ganas de seguir viviendo.

El Sol puede iluminar tu camino en momentos de oscuridad, o cuando nuestros ojos puedan quedar cegados.
Muchas personas se pasan buscando toda su vida algo grande, sin darse cuenta que la vida se compone de esas pequeñas cosas que nos suceden a diario.
Descubrimos que no podemos cambiar el mundo pero siempre podemos hacer algo para mejorarlo.
Aprendemos que los sueños siempre se pueden alcanzar, siempre y cuando creas en ellos y en ti.
Estamos creciendo y debemos aprender que somos dueños de nuestro propio destino.
Debemos tener siempre en cuenta, que no somos mejor que nadie, pero que nadie es mejor que nosotros.
Descubrimos que los verdaderos amigos, son los que cuando llegan donde estamos nos hacen sentir bien por la pura presencia.
Descubrimos que en todas las canciones de autor, ellos ponen un pedazo de sus corazones…por eso nuestra vida se compone de pedacitos de los demás…
En ocasiones cada palabra que escribimos o pensamos dejamos un instante de nuestra vida.
Descubrimos que al caminar nuestros pasos son cada vez más largos y eso nos demuestra que vamos llegando lejos.
Seguiremos descubriendo cosas, a lo largo de este sendero que es la vida.
Como alguien dijo una vez “Que el fin del mundo nos pille bailando”, porque significará que habremos vivido nuestra vida con la mayor plenitud y felicidad.
La vida es un suspiro…abrázala fuerte, disfrutemos cada momento, cada instante...siempre!!