Todo cambia, todo se transforma, las cosas cambian de color o de forma, de olores o de sabores…todo gira, la vida cada día comienza de nuevo.
Algunas luces se encienden y otras se apagan, quizá brillen con más fuerza o con menos…según el momento en el que vivimos. Nos anclamos a una vida, a una rutina con hambre de más, sin darnos cuenta que lo importante lo tenemos aquí y ahora…a un paso de ser alcanzado… a un paso de soñarlo y de vivirlo.
Historias de vida y procesos que vivimos y revivimos…la vida es un acto de resistencia y de reexistencia.
Somos lo que soñamos ser, qué es lo que nos sujeta a ser felices? Este tiempo es lo único que tenemos, rebelde a los límites y a las barreras, que somos nuestra piel y nuestro rostro, con las huellas de los años repetidos, descubriéndonos cada uno en cada paso, dejándonos sorprender por el cambio, por la imprevisible vida que abre las ventanas como el viento y lo cambia todo…sintiéndonos parte de un remolino gigantesco que no podemos controlar, porque su fuerza siempre será mayor que la nuestra…esa es quizá la mejor felicidad, la que entra como ese gran torbellino y pone tu vida patas arriba, deconstruyéndonos para que volvamos a construirnos, con nuestras ilusiones, nuevos sueños…
Volveremos a reencontrarnos con gente, en un pasado eran importantes….pero ahora ya no nos conocemos, no somos los mismos, nos sentimos extraños…lo único que tenemos en común…recuerdos…
Hay una clase de melancolía que no atrapa, sino que nutre la libertad. En esa melancolía como espuma en las olas…se alzan los sueños!