Querida yo,
sí, aprendimos a bailar bajo la lluvia,
aunque al principio permaneciéramos quietas, mirando el cielo,
como si aguardáramos una señal,
como si mojarnos fuera un error
y no un acto de valentía.
Sí, por fin nos miramos al espejo con ternura,
aprendimos a vernos sin temor,
a sostener nuestra mirada sin pedir disculpas,
a no postergar la felicidad,
porque la eternidad no cabe envuelta en el silencio
Descubrimos que el cariño no se ruega
y que la ausencia también es una respuesta.
Nos liberamos del miedo, y aprendimos a vivir sin filtros,
a reír a carcajadas para llenarnos el alma,
porque así es la vida, en su forma más genuina.
Y aprendimos que los sueños se cumplen,
claro que se cumplen, solo hay que confiar en ellos y en nosotras
Gracias por creer en mí,
por confiar en que al final del viaje,
nos convertiremos en lo que alguna vez soñamos.
todo, absolutamente todo, valió la pena.
Con amor, tu yo del futuro.