Cómo
echo de menos poder pasear por sus calles, por sus avenidas congestionadas de
gente que va acelerada de un sitio para otro, sin pararse ni un solo instante
para disfrutar del espacio que les rodea.
Cómo
extraño esas mañanas de domingo en El Retiro, con un libro bajo un árbol en el
césped y poder contemplar a los pájaros, a la gran cantidad de familias y niños
que juegan alrededor, el sonido de un magnífico grupo de percusión que ameniza
el tiempo de reflexión, el poder perderse por un instante del mundo y sólo
encontrarse a una misma con sus pensamientos, sentimientos y emociones.
Sentarse
en un banco y observar la gran cantidad de gente que pasea, juega, corre… e
imaginarse por un momento, cómo son sus vidas, quiénes son, de donde vienen…
Encontrar
un sitio tranquilo, donde dejar la mente en blanco y qué sea tu propia alma la
que te hable, la que te escuche, la que te sane… que responda a todas esas
preguntas que se le hacen constantemente, preguntas que necesitamos que sean
respondidas, pero no encontramos la manera de darles respuesta, porque
intervienen muchos factores ajenos a nosotros mismos.
Echo de
menos el anonimato de esta gran ciudad, nadie te conoce, y puedes ser tu misma
siempre y en cada momento, da igual cómo vayas vestida, peinada, maquillada,
todo vale. Todo el mundo exprime su
propia esencia y la exterioriza como más le gusta.
Existen
espacios que puedes compartir con tu gente, y otros donde sólo necesitas estar sola
para escuchar lo que tu mente y tu corazón quieren mostrarte.
El
placer de querer ir al teatro, y no saber qué obra escoger, de las tantas que están
en cartel, o ir al cine y no saber si verlo en versión original o traducida. Poder tomarte un café en el “Café Comercial” y
esperar a qué algún escritor, periodista o “famoso” pase por tu lado.
Hasta que la vida me brinde la oportunidad de
volver, disfrutaré de los viajes relámpago para poder ver a esas magníficas
personas que una vez conocí allí y a las que siempre llevo guardadas en mi
mochila.
Me encanta leerte! Haces que cada cosa que describes o vives se haga especial, al igual que tu trato con la gente, que siempre nos haces sentir especiales, y eso es lo que te define como persona. No me canso de leerte y de seguirte.
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